Es muy común escuchar a la gente decir ¿y de qué sirve que yo haga o diga algo si nada va a cambiar? y la respuesta la debemos tener todos clara: sirve, y mucho. En las conductas de cada uno de nosotros está el cambio de los valores que rigen nuestra sociedad y debemos dejar a un lado esa actitud pasiva y pasar a la acción para generar un cambio real en nuestro entorno.
¿Y qué podemos hacer nosotros como empleados públicos para
acabar con la discriminación e impulsar la igualdad?
-TOLERANCIA CERO ANTE COMENTARIOS Y ACTOS DISCRIMINATORIOS: Si alguien los hace no debemos callarnos, es nuestra responsabilidad denunciar abiertamente estas actitudes. Muchas veces se esconden detrás de frases de un compañero en tono jocoso y sentir una falta de intencionalidad ofensiva hace que no reaccionemos contra ellos. Pero la discriminación no es ninguna broma. Hay que desarrollar una actitud crítica, mostrar firmemente nuestro rechazo a esos comportamientos para que no se repitan.
-UTILIZAR UN LENGUAJE INCLUSIVO Y NO SEXISTA: Cada vez
estamos todos más concienciados y nos molestan ciertas palabras y expresiones
que hace no muchos años se podían escuchar con total normalidad en las calles y
en los medios de comunicación. Esto significa que hemos avanzado, pero no es
suficiente.
Nosotros, como empleados de la Administración, tenemos un
enorme poder de comunicación con la ciudadanía y debemos aprovecharlo y dar
ejemplo. El lenguaje que utilizamos contribuye a la invisibilización del género
femenino y podemos contribuir a cambiarlo, por ejemplo, limitando el uso del
masculino plural (como dejar de referirnos al "interesado" y hablar
de "la persona interesada").
-CONCILIACIÓN: es importante concienciar a todo el personal,
y sobre todo al equipo de gestión y toma de decisiones de la Administración, de
la importancia de apoyar medidas para favorecer la conciliación e impulsar la
corresponsabilidad. Por otro lado, nuestras acciones en el ámbito personal
también van a reflejarse en el ámbito laboral por lo que hay que empezar por
nuestros hogares y repartirnos las tareas. Esto es aún más importante si
tenemos hijos ya que estaremos educándoles en un entorno de corresponsabilidad
y estaremos construyendo una nueva generación que no haya crecido con estos
roles y asuman con total normalidad que el reparto del hogar y los cuidados
familiares es equitativo y no tiene género.
-EDUCACIÓN: por último, lo que yo creo que es el pilar
fundamental para conseguir una igualdad real: la educación. Para transformar el
modelo social plagado de desigualdades en el que aún vivimos hay que empezar
por educar desde la infancia en valores como la libertad, la igualdad, el respeto por la diversidad y la no
discriminación y esto dará lugar a una modificación de la mentalidad y la
conducta social.
Como empleados públicos, es importante recibir una formación continua en materia de igualdad y no discriminación para poder aprender a identificar situaciones en nuestro día a día que están frenando el progreso en la consecución de la igualdad. En primer lugar, hay que priorizar la visibilización de las medidas, recursos y planes de igualdad existentes dentro de la intranet y canales de comunicación interna de nuestros organismos. Es muy importante mantener al personal informado e involucrado con estas medidas para que sean verdaderamente efectivas. Para ello es importante ofrecer talleres y cursos para sensibilizar a todos los empleados y, además, poner al alcance de todo el personal guías de buenas prácticas para saber cómo actuar ante casos de discriminación para que todos sepamos, por un lado, identificarlos y, por otro lado, conocer los canales de denuncia que están a nuestra disposición:
Hay que ser conscientes de la importancia de romper con los roles de género y eliminar los estereotipos y los prejuicios. En muchas ocasiones estamos tan acostumbrados a convivir con ellos que ni nos damos cuenta de que estamos replicándolos y contribuyendo a que se perpetúen. Son prejuicios inconscientes, los más complicados de cambiar porque están influenciados por creencias sociales y culturales muy arraigadas. Hay que hacer un verdadero esfuerzo, ser críticos con nosotros mismos para poder identificarlos y ser conscientes de cómo afectan a las decisiones y comportamientos de nuestro día a día. Tomar conciencia de su existencia es el primer paso para poder enfrentarnos a ellos y modificarlos.Todos debemos involucrarnos y comprometernos, hombres y mujeres debemos contribuir en todos los ámbitos de nuestra vida a erradicar las situaciones de desigualdad y discriminación que nos rodean. En nuestra mano está el cambio. Todos tenemos que tomar conciencia del camino que falta aún por recorrer para lograr una igualdad real y tomar partido activamente para lograrlo.
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